lunes, 27 de agosto de 2018

MUTUAL 

Antonio Baeza Henríquez, E. B.

Predicar, no practicar, aunque platicar
siempre con la espuma ardiendo en fiebre
Escondiendo penas en las palabras
Escondiendo heridas en buenas intenciones
cuando la diplomacia se vuelve cárcel del dolor

En la Mutual me hicieron ver lo que negaba
en la Mutual recuperaron el cadáver de mis rabias
¿Cuántas veces traté de hacerlo bien?
¿Cuántas veces fui tan huraño con mi propio ser?
¿Cuántas veces negué insensiblemente mi padecer?

Vengan a mí, arreboles de otros horizontes
Quiero ser aquel que nacía bajo el amable fuego
del sol que vuelve tras las bufandas y los venenos
Tragué veneno, acepté la injusticia, hice caso a Bielsa
Hoy quiero permitirme liberar mi garganta y mi pecho

No riman estas mierdas; si quiere eso, lea a Quevedo

jueves, 22 de marzo de 2018

Depósito

DEPÓSITO

Antonio Baeza H., E. B., 2018

Postes oxidados, háblenme de historia
Besen las copas de los árboles
Vístanse de cielo, cuiden a los niños
Que juegan al balón en el cemento quebrado

A uno de ustedes les pesa una bandera
Como velo de novia de nupcias obligadas
El sol resalta en ustedes el color
Que combina con mis recuerdos

¿Qué ocultan las marañas secas?
Imposible no hallarme a mí mismo allí
Sentado cuando niño junto a las botas
Brotando del depósito de recuerdos

Nace el poema como jugarreta estética
Termina en dulce tragedia mirando
Hacia el precipicio de lo sensible
Hacia el abismo de lo que muere
Hacia las tumbas de mis miradas
Hacia las faldas de un cielo inexistente

jueves, 2 de noviembre de 2017

lunes, 23 de octubre de 2017

¿Qué se sueña cuando se sueña?

¿QUÉ SE SUEÑA CUANDO SE SUEÑA?

José Ángel Hogas, E. B. 
Extracto de Refracto de Luna, 2017



Yo estuve dispuesto a callar el hondo sentido de la fe
Cuando me lo preguntaron
Tenía una espina de pared clavada de lado a lado
En el techo
Hacia lo más alto
Un embrujo
Letras del corazón.
Por eso escribí…
Porque se sueña cuando se sueña,
Y amparado por dos grillos
Muchas lunas
Muchas noches mustias
Muchas dudas…
Fui un ave a veces que vuela en sentido contrario
Y fantasmeé.
Fui un amigo de mis enemigos
Y desperté,
Pierde cuidado.
Lo que se sueña cuando se sueña,
Eres tú,
Un pasado que no ha pasado,
Un presente que es eminente
Y todas las heridas abiertas
Serán selladas
Antes que salga el sol.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Agazapado

AGAZAPADO

Antonio Baeza H., E. B., 2017. 



Suelo estar consciente de la posibilidad de la tragedia /
hace algunos años que no confío mucho
en los caprichos del destino /
permanezco agazapado, quizás para garantizarme
en una suerte de bizarra superstición
que nada malo se está incubando
que ninguna desgracia prepara su ocurrir
pues he visto la crueldad del devenir
abofetear y torturar el alma de la gente
y, honrando mis ayeres cristianos,
amando al prójimo como a mí mismo
no puedo sino ser suspicaz con el Universo
que no es una madre de amor infinito
ni una onda maestra que mueve los hilos
del bienestar y la bonanza, el sueño y el logro;
En el Universo viven los asesinos
los dictadores, los insensibles, las bombas
se trata de una cancha con césped y piedra
que palpita con severidad el pulso del Infierno
donde los credos acogen y también matan
donde las ciencias sanan y también exterminan /

Permanezco en tensa calma respecto a la suerte
ruego constantemente por mis seres queridos
rogando quizás a la nada, amando y cuidando
en busca constante y sin tregua de ese punto
esa posición diplmática que ha de ser dinámica
una neutralidad que no declare guerra ni paz
ni que promueva un pesimismo existencial/
Soy optimista del curso imparable del tiempo
pero no del devenir que fluye por su curso
mis carpas las instalo en el temple colectivo
en los símbolos que nutren nuestras banderas
en el amor que no exige utopías ni manías
en los gestos, en los versos
en tu alma y en la mía

miércoles, 26 de julio de 2017

La Peor Estación del Mundo

LA PEOR ESTACIÓN DEL MUNDO

José Ángel Hogas, E. B., 2017.



La peor estación del mundo Tenía trenes
Tenía campanas
Tenía niños tocando la campana
Tenía un jefe de estación
Tenía gente parada en los andenes,
Tenía vagabundos
Tenía vendedores de helados
Pan amasado,
Shorteros,
Guardias,
pacos,
Carruncheros,
 Liebres,
Mini buses,
Alguien que siempre te ayudaba a subir…

La peor estación del mundo
Es al fin del mundo
Y siempre hay alguien que te ayuda a subir,
Pasa el tren por la mañana A esa hora de las 12:00
Cuando pasan de vuelta Los cazadores con los perros.

Debe ser el día de la plaza Porque hay pic-nic
Y los manteles en el pasto,
Cubren de tomates y ají los platos,
Tiran la talla y se ríen,
Hablan de una manda a san Sebastián.

La peor estación del mundo Queda al sur del mundo
Y no hay nadie que vuelva a tomarla
Porque es lunes, porque es martes
O porque es hábil volver a recordarla
Como una estación de trenes muertos,
Viaja solo la memoria de unos tres o cuatro Que partieron.

La peor estación del mundo Tiene una sala de espera
Donde hay niños preguntándole a sus padres
A qué hora pasa el tren,
Si es verdad que es largo y pitea Como en los documentales,
Que cuantos carros trae,
Si  se le puede poner una moneda para aplanarla.

En la peor estación del mundo
Siempre se puede ver a jubilados tomando el fresco,
Hablando de vidas atrás,
De años atrás,
De los que no han visto hace tiempo
Porque ningún tren ha pasado.

Debes ir de prisa a la peor estación del mundo,
A veces pasan las horas y no hay nadie con quien contarse chistes,
Dicen que hay colas,
Que hay grupos enteros perdidos en el alcohol,
Depresivos, maniáticos, nostálgicos…

En la peor estación del mundo
Siempre hay alguien que cuida del otro
Y se dan la mano.
Es de buena vecindad
Los que te silban,
Los que te saludan por el sobre nombre
Y los que hablan solos…

Debes amarla
Solo así se llega a la peor estación del mundo.
Bienvenidos.

lunes, 24 de julio de 2017

Evento con Sospecha de Poesía

EVENTO CON SOSPECHA DE POESÍA

Antonio Baeza Henríquez, E. B., 2017.



Buen momento para escribir / en los recreos de la prole
para refrescar un rato el hálito tibio del manso recuerdo
y no siempre las palabras vienen como salmones en río generoso;
Es un mito, una infame mentira / eso de que "escribo y escribo";
Hallar una palabra es encontrar una pepita de oro en el cemento;
hay que recluirse en largos o cortos autoexilios camuflados;
el mundo, a veces, molesta / y es bueno, a veces, reducirlo a mero fondo
como un escenario de juego de estrategia de computador de la década del 2000
donde somos aldeanos construyendo castillos de poemas irresueltos
irresueltos, ay, sí / allá va verde esperanza / enfermos de cueca
abrieron nuestros anos y nos metieron chamantos y espuelas
una musicalidad que es sangüijuela chupa ritmos y esencias


/impromptu

Déjáte llevar por tíldés mál puestás y toda la mierda de idioma que nos ocupa como cable / se transpone y transviste; No me juzgues, no me falles, no me implica el brasero de una amarga flor insurrecta en el caviar de sus arcos frenesí / no me calza el amable gen de lus suplicios asintóticos
y un perro llora afuera, mierda, me obliga a escribir "asintóticos"en un cuaderno cuadriculado que relleno con estos versos o no-versos con una obsesión y cuadratura propia de algún esquizofrénico atiborrado en las huestes radicales de los mojones mal tiranizados en el ser ardiente de los troncos blues.

Viva Santa María de las Cañas Acrobáticas de Teno Sur
Viva San Martín de Porres, idolatrado por ancianos meñiques
No me delaten en esta acurrucada y violenta sangre
No me coloquen dinamita en la uretra, eso es el colmo
Dionisio vuelve a aparecer, la Bruma Máxima lo corroe
Nemesio Antúnez, Los Prisioneros y el Muñeco Tatín
El picaporte mal habido por fantasmas herejes del norte
La blusa que jamás lloró ni habló en rejas fascinadas
Redes en rombos que sostienen temblores ferrosos de tinta


/eje

No mi bien recuerdo cuando las palabras llegaron a mí
No mi bien distingo si salieron, si entraron o si sólo yo las oigo
Los reflejos poco claros de mi figura escritural visual me acompañan
en el lomo de un computador o el azul pobre de una mesa de colegio
Me duele el brazo, el antebrazo, la mano y la muñeca ya;
es como una paja a mano derecha del falo de la mente
y tengo 45 minutos, mierda, 45 minutos y hasta menos
una cifra incierta y algo infinita sin un reloj cerca
y haré, a continuación, el ejercicio de describir dónde estoy:

Una inmensa y fría sala de clases de cemento que sólo yo uso;
reminiscencias de quienes ocuparon antes aquí cuelgan de las paredes
Hoy ordené once pupitres de forma trapezoide, quizás obra de Frei
o, quizás, obra de Lagos, no sé, diseños progresistas de pupitres
que se unen de a seis y forman un hexágono, para trabajar en grupos
ideas de algún ser humano que se hizo rico, seguramente
con una idea buena que se transforma en mala en río del ocurrir
Igual, yo las puse mirando hacia adelante, violando su espíritu
Vivan las aulas tradicionales donde el tema es la belleza del ser
Viva ese público expectante por el bufón de turno que despliega su sátira
Viva ese escenario inconsciente de sí, homenaje a lo performativo
No es opresión ni el diseño ni la idea; es opresión la ilusión de lo contrario
Y la escuela no es desarrollo, es un circo 
y sólo los acróbatas que saluden a la muerte serán aplaudidos

Yo, en cambio, estoy sentado en un escritorio algo improvisado
compuesto por cuatro mesas residuales rectangulares clásicas
que arman una mesa más grande y más útil para conversar
no en un cìrculo forzado y endiosado sino de frente, duro
Y miro hacia afuera, a mi izquierda, por una ventana que mira hacia una cancha
de reja cuadriculada, cuaderno de mi experiencia, árboles caducos
crisol de cercos de color amarillo, verde, negro y bello óxido
unos paños y unas bolsas que cuelgan extraviados y pacientes
pedazos de ráfagas de pasados que impregnan el viento con el que ondean/

Toca el timbre, a comer, cierro cuaderno, coitus interruptus/