sábado, 6 de mayo de 2017

Hesicasmo

HESICASMO

Gastón Gómez, E. B. (2016). Publicado originalmente para la página esradio.cl


Leía artículos sobre escritores, ascetas, hermitaños, anacoretas y solitarios, y me encontré con Evagrio Póntico apodado- valga la redundancia- “El Solitario”. Evagrio fue un monje cristiano (nacido en Ibora, provincia romana del Ponto) que vivió desde el año 345 hasta el 399 D.C. y que, en resumen, practicaba el hesicasmo (del griego; en escritura politónica: ἡσυχασμός/hēsykhasmós, derivado de ἡσυχία/hēsykhía, “quietud, silencio, paz interior”), doctrina ascética que promueve la búsqueda de paz interior en unión mística con Dios y armonía con la creación. Las tres características fundamentales del hesicasmo son: la soledad, como medio de huir del mundo; el silencio, para obtener la revelación del futuro y del mundo ultraterreno; y la quietud, para conseguir el control de los pensamientos, la ausencia de preocupaciones y la sobriedad. A raíz de esto nacen breves reflexiones que también llamo poesías:


Soledad, como medio de huir del mundo

Aun no comprendo la relación entre solitario y fuga (llamémosle al “huir del mundo”). Una persona que busca la paz interior ¿necesita huir del mundo? Supongamos que sí. La opción más rápida es el suicidio, pero el gran “pero” para un monje como Evagrio es que este supo, a través de la lectura (¡bendita lectura!) que los cristianos suicidas se van directamente al infierno- blasfemar contra la voluntad de Dios es un pasaje directo a aquello. Cuatro insignes ejemplos son Saúl (1ª Samuel 31:4), Ahitofel (2ª Samuel 17:23), Zimri (1ª Reyes 16:18), y Judas (Mateo 27:5)-. Ahora, ¿en el infierno podemos encontrar paz interior? Los cristianos han hecho del infierno un paisaje arquetipo del terror. Nadie sabe si los lamentos y gemidos de aquellos personajes que nadan en lava y dan vida- ¿o muerte?- al inframundo son productos del placer y satisfacción plenos, efectos que también se producen cuando uno hace el amor. Cuando uno hace el amor se gime y se lamenta, y es lo más parecido a nadar en lava (supongo, nunca lo he hecho), y eso, señores, podría refutar la tesis de cualquier Papa fanático de literaturas epifanas. Al fin y al cabo son literaturas.


Silencio, para obtener la revelación del futuro y del mundo ultraterreno

El silencio, materia orgánica, esencial de las más bellas músicas, creo yo, es justo y necesario, siempre, inclusive para dárselas de Oráculo o de Dante.


Quietud, para conseguir…

…Control de los pensamientos


Ni estando quieto se puede. Ni cagando, señoras y señores (y sin la coma anterior también). Más que control, apelaría a un sano “convivir”, cosa de entender que más que complejos humanos, efectivamente, somos pensamiento.

Los pensamientos son incontrolablemente incontrolables. ¿Corregibles?: Tal vez; ¿Incorregibles?: los amigos.


…Ausencia de preocupaciones

Aquí llegamos al punto de escoger entre paz interior/ ausencia de preocupaciones/ ninguna de las anteriores/ todas juntas/ A y B son correctas/ no hay A y B/ como tampoco paz interior/ como tampoco la ausencia de preocupaciones/ todo lo contrario/ por algo usted lee/ por algo yo escribo/ hay de todo en la viña del Señor/ de la Señora también, obvio microbio/ preocupa el comentario público/ preocupa el colmenario púbico ese de la escritura barata y la opinión gratuita/ a mis cabros siempre les enseño el argumento/ para que diferencien entre bombo y caja/ entre plato y hit hat/ entre el discurso barato de un cin-cuentea-añero y un cincuentañero con discurso, barato/ la paz interior como búsqueda/ las preocupaciones como motor de la misma/La Ausencia/¡maldita sea La Ausencia!


…Sobriedad

¡Jajajajajajaja!, ¡ni Evagrio Póntico po’ loco!

viernes, 5 de mayo de 2017

Hongos en Futura-4

HONGOS EN FUTURA-4

Extracto del libro Juan Soto y los Arrieros del Espacio (que será lanzado durante 2017) de Antonio Baeza, E. B. 


Bueno, se trata de experiencias inigualables, de todos los tonos. Aunque nunca ha dejado de ser agradable, más allá de que, de repente, se mezclen sensaciones menos gratas. Se trata de un embutido raro de sentimientos, medio melancólico, pero que toma como plataforma lo bonito, lo que se siente bien. Como que los hongos hacen que tú mismo te recuerdes que todo el vivir se funda en buenas experiencias, en el goce de ser y estar. Incluso, las sensaciones desagradables son parte de la diversidad que nutre eso tan bello que aparece como tal cuando miramos mejor, cuando nuestro ángulo de visión es más amplio. Bueno, además, creo que los hongos son esenciales en el momento actual del Universo, donde domina la quietud y el frío, porque permiten darte cuenta de que somos seres cruciales y necesarios para mantener en movimiento toda la existencia. De hecho, también ese estado te recuerda que la quietud no es absoluta y que, mientras las cosas se mantengan así, la cantidad de movimiento en el Universo seguirá siendo imposible de medir o cuantificar. 

Al consumir Johnny Chinese, por ejemplo –mi preferido, lo sabes-, el Universo te habla. Y no estoy haciendo metáfora; de verdad te habla. Usa una voz media ronca y lenta, pero extrañamente alegre. Mientras te habla, te acaricia con algo semejante a un peluche muy frío, capaz de enderezar cada hueso mal puesto. Son caricias inmensas, como el Universo, a las que cuesta acostumbrarse de primera. Se sienten como shock eléctricos inofensivos. Pero luego, con los minutos, la costumbre y la calma vuelven a la piel. Ahí uno siente la suavidad infinita. La percepción visual se vuelve más lenta y minuciosa. Yo calculo que al menos 2000 veces. Se amplía, de hecho. Los ojos adquieren una lupa que le permite acercar el foco más o menos 1035 veces. De primera es una locura ver más chico y más grande de modo intermitente, irregular e involuntario. Parece un zamarreo. Pero luego, lo mismo que con las caricias: Te acostumbras y, en este caso, tomas el control del enfoque de tus ojos. Así, junto al Universo hemos conversado de los átomos mientras revisamos y limpiamos electrones con un pañito. Es raro, porque la voz se abstrae, se desentiende del hecho de que, al revisar una partícula subatómica, lo estamos revisando a él mismo. De hecho, por un momento me extrañó que el Universo no sintiera pudor por estar observando sus partes elementales. Bueno, todo esto, claro está, está acompañado por una infinidad de seres brillantes y coloridos que aparecen de cierto tamaño frente a tus ojos cuando el enfoque no está alterado –digámosle 1x a ese estado, como las cámaras antiguas sin reconstrucción holográfica- y que, a medida que vamos incrementando el aumento de la lupa, permanecen invariables. Esos seres, de variadas formas y no-formas –dentro de las ‘formas’, aparecen caballos, ardillas, rectángulos, cubos redondos, limones, tazas, camellos, loicas, bustos de yeso, alfombras, pinos, perros, mosquitos multicolores, monedas, OVNIs, libros con dientes, patinetas, pantallas que muestran todas estas cosas y más, tijeras con ojos, personas taladrando, alas delta, lazos, espadas, bolas de acero con moluscos encrustados, policías abriendo puertas, ladrillos eléctricos, árboles moviéndose en círculos, pastillas anticonceptivas guardadas en baúles, flores gaseosas, camiones de bomberos repletos de pingüinos, gatos con armadura y, en realidad, miles de cosas más que no viene al caso mencionar- se retiran o llegan a la visión desde la pequeñez o la inmensidad, usando los círculos concéntricos que definen mi viaje por las magnitudes cual si fueran carreteras. 

Lo anterior, la verdad, es una experiencia tradicional al consumir Johnny Chinese. Al menos yo la considero así. Te puedo contar, en cambio, algo más extremo: Cuando compartí con Ho Hyunguei, ese coreano que realiza grabados afuera de la nave, un honguito de variedad Blue Material Shangri, claramente más nuevo que el insigne Johnny Chinese. El vértigo fue inmediato y brusco, pero no violento. Comenzaron a aparecer, luego de 5 minutos de invariabilidad, caras verdes felices como destellos dirigidos directamente hacia nuestros ojos. Algunas caras sonreían y otras transportaban carcajadas. Algunas pasaban dando besos y otras pegaban lengüetazos. De a poco, a medida que esto aumentaba y el río de caras tomó un caudal majestuoso, miramos hacia arriba y vimos la clásica imagen cristiana de las puertas del Cielo brillando sobre una plataforma de nubes. Pero, ojo, los colores eran otros. Bajaron algunos ángeles con cara de gato y nos convidaron especias en cucharadas. Eran especias comunes: Clavos de olor, paprika, nuez moscada y comino. Pero sus sabores eran distintos y, la verdad, la experiencia fue sinestésica. Sabores azules, rojos, amarillos. Todo clásico, nada fuera de lo común hasta ese momento. El tema es que, luego, esos ángeles cambiaron su cara de gato por una cabeza de algo semejante a un martillo y comenzaron a sacudirnos a mí y al coreano, haciéndonos girar con ellos como eje, cada vez más rápido. Tomamos velocidades galácticas. Vimos los astros como líneas y el Universo entero como un conjunto de rayas. Empezamos a arder en fuego, sintiendo cómo nos quemábamos pero sin desagrado, sino que como si fuera agua que nos incineraba. Era como una ducha caliente, si se quiere. Mientras, el Universo de rayas comenzó a ponerse más liso y brillante, con un aspecto más sabroso. La sinestesia en ese momento ya era total, pero no era lo importante. El tema es que comencé a comerme las galaxias y las estrellas. Unos pocos asteroides con una cajita de leche que los mismos ángeles me guardaron en el bolsillo. Sentí como empecé a engordar, de hecho, de manera exorbitante. Me inflaba como un globo y comencé a brillar con una luz azul eléctrica. Mientras, mi colega Ho se estiró como una gran guirnalda espacial y fue envolviéndome, rodeado de pequeñas versiones de mí mismo, infladas al igual que yo pero con infinidad de diversos colores, que se lo iban comiendo de a poco. Ho se reía mucho, gritándome que sentía cosquillas como nunca antes. Me empezó a pasar lo mismo, pero quienes me comían eran las mismas galaxias y estrellas que estaban dentro de mí. Antes me las comía yo y ahora ellas me comen a mí. No era venganza, sino que una devuelta de mano, más bien. Sentí las mismas cosquillas mientras sonaba una música muy aguda. El mismo Universo que me hablaba con voz ronca cuando comí Johnny Chinese ahora se reía con la voz de un anciano, cuya cara apenas divisé en el borde de mi ojo mientras toda mi visión se cubría de seres comiéndome. Fue especial cuando se comieron mis ojos, porque seguí viendo, pero ahora en varios lugares a la vez. Veía muchos estómagos de astros. Los escuchaba, los palpaba, los olía, los saboreaba, los reflexionaba. Me desintegraron pero sin quitarme el vivir y el sentir. Luego, después de hacer una ronda, estos mismos seres se transformaron en caballos, adornados con una indumentaria similar a las que ocupaban en los tiempos de la Edad Media en la Europa Terrestre, comenzaron a correr en todas direcciones y sobre plataformas situadas en todos lados del espacio, colisionando entre ellos y agrupándose, luego, para vomitar. Nos vomitaron a mí y al coreano. Por un buen rato, ambos flotamos por un espacio blanco, convertidos en un líquido algo asqueroso, desintegrado aún, sintiendo el frío colosal del Universo en cada una de nuestras superficies. Cada gota mía sintió caricias del Universo. Estas caricias, inicialmente heladísimas, fluctuaron luego entre cálidas y frías, tomando, finalmente, una temperatura muy agradable al cuerpo humano: Calculo unos 18° C. Empecé a sentir placer sexual con la interacción con el Universo. Ho es gay y sintió a un gran ser masculino. Yo, heterosexual, sentí a una musa colosal. Todavía siendo vómito multicolor, mantuve un contacto sexual irrepetible con ella, la Universo. Ella se manifestó como es, un ser colectivo. Yo, desmembrado en gotas, también fui colectivo por un rato. Ella me hizo sentir que, como es claro, yo también soy parte de ella y, por cierto, me enseñó que la unión sexual es uno de tantos modos para vivir nuestra naturaleza colectiva, olvidada a veces por lo instrumental que, muchas veces, resulta dividirse en individuos. Tocaba su piel –sacando manitos de cada gota-, suave y viva, llena de agua, bañada de aromas únicos. Escuchaba gemidos estelares, que parecían venir desde el fondo de un agujero negro y, a la vez, de una deseosa garganta seca y tensa. Tuve miles de orgasmos con ella. Ella también conmigo; lo constaté al ver sacudirse a los astros y al presenciar supernovas repentinas y colosales. Luego de todo esto, fumamos un cigarro de polvo estelar y, de un momento a otro, desapareció, dejándonos a mí y a Ho, desmembrados como vómito, en un lugar blanco y cuadriculado. Un lápiz con cara de perro comenzó a anotar mis características y las de Ho. A medida que iba ampliándose la lista, empecé a sentirme más sólido y  estable, más compacto, más unido. Nuestras identidades volvieron a hablarse y, por tanto, volvimos a nuestros estados iniciales: Dos humanos extremadamente entregados al efecto de Blue Material Shangri. Luego de eso, fuimos a almorzar. Habíamos pintado algo increíble. 

jueves, 7 de abril de 2016

Apología de quien destruyó Chile

APOLOGÍA DE QUIEN DESTRUYÓ CHILE

Antonio Baeza, E. B. (2016)


Cuando existía Chile, su señoría / la pasábamos mal muchos
comparezco por violar la estrella / por quemar la bandera tricolor
por haber clavado diez estacas / en el corazón de la patria
por haber nacido globalizado y salvaje / vergüenza cívica

La estaca primera fue volverme rico / de verdad, millonario y trillonario
y haber engatuzado a terratenientes de Temuco / comprando mucho terreno
y se lo regalé al mapuche / fundamos el nuevo Wallmapu en mi fundo

La estaca segunda fue la guerrilla / la armamos a puro carburo de soldar
y unos cuantos tarros de leche Nido / y mestizos y mapuche, un par de gringos
junto a unas amigas kurdas / y cuadernos para escribir hasta cuando cagamos

La estaca tercera fue robar pólvora / del Regimiento Tucapel de Temuco
haber desarrollado ingeniería rústica / para una gran demolición
y, luego de haber evacuado el lugar / derribar el Costanera Center

La estaca cuarta fue que no haya muerto nadie / en tamaña destrucción
los medios de masas hicieron velatones / por la muerte de un mall
y la cara de duda impera / en las ovejas que extrañan el miedo

La estaca quinta cayó en Bellavista / la guerrilla provinciana fue a la tele
botó transmisores a punta de horqueta / las viejas en la casa echan humo
el matinal de mierda que ven se fue a negro / Chilevisión ardía

La estaca sexta fue que tampoco muriera nadie / los sacamos a todos
Patricia Maldonado fue dejando una huella de orina / Viñuela ya no se rió
los oficinistas evacuaron tranquilos / la tía del aseo nos sonrió

La estaca séptima llegó a los talleres castrenses / nos metimos en la noche
dimos amanita camuflada en café / a los pelados guardianes cagados de frío
que cuidaban el acceso a las máquinas / que quedaron hechas mierda

La estaca octava le llegó a la derecha / al ver a sus milicias cojas
Los aviones sin motor / los fusiles con municiones mojadas
Y a los que fueron entrenados en full-contact / les sacamos la conchetumare

La estaca novena le llegó a la izquierda / a la vanguardia de iluminados
que no oyeron de nuestras sangrantes bocas / las consignas esperadas
Y se refugiaron en sus mansiones / cuando la masa botó al Estado

La estaca décima, la última / fue dejar la bandera en blanco
el azul del mar se lo devolvimos a Bolivia / el blanco se mantuvo
por que sí hubo cordillera pero no sangre / aunque derramamos tinta

Así, su señoría, destruimos Chile / al cabo de siete meses
con premeditación y alevosía / con carburo y con filosofía
dejamos la bandera en blanco / como vencedores que nos rendimos
renunciando a construir país nuevo alguno / dejando la tierra desnuda

Admito culpabilidad y esta es mi defensa: / Quitamos armas de nuestras cabezas
Vidal juega por Alemania / Beausejour por el Wallmapu
Sin etiqueta, la ropa molesta menos / educación cívica es muerte
los himnos son para las musas / las fronteras para los conceptos

Ya no hay más Chile / pueblos crueles son ajusticiados
 ni siquiera ha muerto gente / sólo la cárcel que los cobija
los pueblos bárbaros de las afueras / desde Atacama y desde lo polar
a punta de temple e irracionalidad / botaron el Imperio

La tierra ha quedado desnuda / los campos sin dueño ni patria
los errantes ahora poblamos / el costado sureste de El Dorado
retirado el manto hecho de hilo de nación / el oro multicolor se revela
ante ojos apátridas llenos de infinito / ese que les tapaba la bandera

viernes, 18 de marzo de 2016

Moral y Muerte

MORAL Y MUERTE

Antonio Baeza, E. B. (2016)


La moral mata. Digase esto a partir de la idea de que ella impide una deriva infructuosa en la que, sin planearlo ni lograrlo, tenemos esperanza y cierta probabilidad de encontrar "maestros", "amigos", "herramientas" o, sobre todo, "refugios". Pero, como en un cuento de horror europeo, donde el bosque es hogar de belleza pero también de peligros -se entiende en una cosmovisión que promueve la vida urbana hace siglos; capitalismo-, tales refugios, cabañas de madera que guarecen de la nieve de las inclemencias, deben ser abandonados luego de un rato. Si no, los lobos pueden localizarte. O los cazadores psicópatas. La muerte, en primer lugar. La mala locura, en segundo lugar y tal vez. Permanecer es mantenerse detectable. El criminal que es localizado por vía telefónica por los policías debe moverse para no ser arrestado. Y sí, la moral impide esta vital nomadía. La policía, de hecho, siempre usará nuestra quietud como ventaja para su búsqueda o su vigilancia. Toda policía: La uniformada y la que vive en alguna lujosa oficina dentro del despacho de nuestra mente.

Los oasis pueden convertirse, fácilmente, en oasis de horror. Según Roberto Bolaño, podrían tender hacia eso. Es lo que plantea a partir de leer la poesía francesa del siglo XIX, de un fragmento de Baudelaire. Una de las galas de tal movimiento literario consistía, precisamente, en pensar en lanzarse en la deriva que impide la moral. No sé si se lanzaron o, en realidad, lamentaron las nulas seguridades que eso ofrecía, las inexistentes promesas sólidas de encontrar algo que les agrade. Se abre una molesta conjetura: Si se busca agrado, se encuentra desagrado. Si se busca desagrado, se encuentra agrado. Si se encuentra lo que se busca, muere la poesía. Si no se encuentra ni se busca nada, logra vida eterna la hipocresía. Aunque no tengamos idea alguna de la identidad de lo que se busca, siempre se busca algo. Y no vengan con mentiras sin arte. Si van a mentir, inventen algo bueno.

Bueno, la búsqueda caótica es lo que la moral reprime. Por eso los artistas, los creadores, son perseguidos en las dictaduras y en todo régimen injusto, a pesar de que sean absolutamente inútiles con las armas, flácidos para agarrarse a combos, cobardes como gallinas ante las piedras, asegurados y hedonistas como quien busca mantenerse con vida para seguir siendo nómades en su actividad creadora. El cardenal y el dictador se unen, precisamente, en la moral, pues la búsqueda caótica es el impulso humano capital de liberación. Y si alguien le vende que logró en su ciudad o en su país tal liberación o, peor aún, "la" liberación, dele un palmetazo. Lo diré entre signos de exclamación: ¡La Liberación es Nómade! Y le puse mayúsculas para darle la mayor potencia posible. Se supone que son elementos de la escritura que tratan de simbolizar lo que uno, en la oralidad, gritaría o remarcaría. Lo diré ahora con un poco más de calma para seguir con el tema: La liberación es nómade. Si usted arma con otros una revolución en su país y vence al tirano, instalando un nuevo orden, lo felicitaré y lo admiraré. Pero usted ya no es ahí un libertador. Usted, junto con sus compañeros, lo fue. Y liberar a su pueblo no es quitarle su verdugo, es lograr que quieran derribarlo. La liberación ocurre cuando se abandona la moral, no cuando se funda una nueva. Cuando el ser humano es capaz de arrojarse a la acción sin mirar nada más que un horizonte, no importando incluso la vida, porque ella ya no es vida, sino que muerte lúcida. La liberación es abandonar, no conquistar. Es dejarlo todo por nada, renunciar a vivir para lograr vivir.

La moral es la supresión de la ética. Es un mandato que, en su existir mismo, implica suponer que sus súbditos carecen de todo criterio, bondad o, incluso, humanidad. Se trata del mandato que se exige a sí mismo cual si nada debiera darse a cambio, a reciprocidad. Sí, la palabra "reciprocidad" es necesaria en tiempos en que la expresión "a cambio" ha sido secuestrada por la boca del mercado y nos lleva a todos a concebir que todo "intercambio" es "comercio". La moral exige el cumplimiento del deber sólo por el deber, al estilo de la máxima kantiana. Exige la reacción correcta y castiga cualquier otra. Aunque el sistema de transportes de tu ciudad sea una mierda, debes pagar igual el pasaje. Será "moral" hacerlo. Será, por tanto, inmoral negarte a pagarlo. La ética liberada de la moral definirá si se paga o no el pasaje de acuerdo a su soberana consideración de la situación y, generalmente, el fenómeno ético es un encuentro, una serie o árbol de gestos que se responden unos a otros a partir de la valoración que ofrecen cada uno de ellos. No seria descabellado poner sobre la mesa una frase tan atrevida como la siguiente: Sólo sin moral hay justicia.

miércoles, 16 de marzo de 2016

No hemos logrado nada

NO HEMOS LOGRADO NADA

Antonio Baeza, E. B. (2016)


Sea esta una epístola a mi generación
La que se tomó universidades y colegios
El mismo año en que murió Camiroaga
Un año antes del malinterpretado fin del mundo maya

Leyendo con cierto asco una página de mierda
"Noesnalaferia" se llama, ventanilla de la Jota
Un artículo homenajeando a un reggeatonero
y que trataré de citar aquí, ahora
dentro de este poema, sin perder ritmo ni alma
Un párrafo reza lo siguiente, dos puntos
"Los cimientos institucionales de la nación
se remecían entre gorros, chalecas
tomas universitarias, tragos, fiestas
y su ineludible baile"
Cierro comillas, miro el techo
Respiro, pienso, respiro
¿Qué mierda acabo de leer?
¿Le habrá hecho siquiera cosquillas al poder
todo lo que ocurrió el 2011?
¿Acaso poner en la discusión general un tema
es un acto revolucionario?
¿Qué cimientos de la institución se remecieron?
¿Estuvo en peligro el Código Civil?
¿Estuvo en algún peligro la Constitución
como si el movimiento hippie
de marcar los votos con una A y una C
hubiese sido una tremenda amenaza?
¿Temblaron acaso los poderes del Estado?
¿Temblaron acaso las Fuerzas Armadas?
Carabineros de Chile creció gracias a las marchas
No se derogaron leyes injustas, se aprobaron más
¿Estuvo en peligro el orden republicano?
¿Estuvo en peligro algún mínimo ácaro
del mínimo tejido
del mínimo calzoncillo
del diputado más modesto de la derecha?
Claro, ahora dirán que "los saqué de contexto"
¡A la mierda con esa mentira del "contexto"!
Con el contexto se oprime, con el contexto se escapa
Con el contexto puedo decir para después desdecir
El contexto deshumaniza la palabra
Y si quiero pretender ser una vía escrita
que represente al pueblo y se dirija hacia una revolución
Lo primero es convertirse en sacerdote de la palabra
en un fraile con votos de pobreza ante los pretextos
Sí, contexto es pretexto, es resguardar el texto
Es renunciar al riesgo de muerte por escribir
Es negarle cruelmente su identidad a cada palabra
A cada frase que, a la vez, es un libro
Es saber que cada letra es capaz de responder por sí misma
Y no apelar a padrinos difusos
Como el cardenal que somete a los indios
con el temor de Dios

No hemos logrado nada, sépanlo
Absolutamente nada se ha ganado
No sé como sus conciencias duermen tranquilas
viendo cómo gran parte de la población chilena
Cree en ustedes como seres distintos, incorruptibles
Cuando en las universidades ustedes oprimen
Cuando los colectivos universitarios mueven plata
Mueven influencias, mueven el culo con el reggaeton
Se llenan la boca con el feminismo escuchando Calle 13
Y usan la pachanga y reggaeton como aparatos
Como instrumentos proselitistas casi hitlerianos
Y no se diferencian en nada de Hitler ni Pinochet
Ni de Lagos, ni de Frei ni de Freezer ni de Cell
Porque cuando yo me acerqué a algunos de ustedes y creí
Porque cuando ganamos el centro de estudiantes
como quien gana un campeonato, por la chucha
Me dejaron a cargo de la difusión cultural
Y yo, estúpido ingenuo, pensaba que era para la facultad
Y era en realidad para el maldito y podrido colectivo
Y armamos una tocata, y vinieron unos cabros de Valpo
Trayendo la batería a la rastra para hacer un poco de rock
Y ustedes los bajaron, los mandaron a la mierda
Que la gente se esta yendo, que la gente quiere reggaeton
¿Dónde conchadesumadre se les cayó la revolución de la boca?
Tenían una planilla de Excel con todos los estudiantes
De verde los ganados, de rojo los contrarios
Verde claro los que había que ir a mover
Y así las compañeras populares que te hablaban el primer año
Que después jamás te dirigieron la palabra
Un día escarbaban en sus recuerdos
que cómo se llamaba este weón
Y te saludaban con un cálido y falso abrazo
Y te preguntaban un rato de tu vida, sin dejar de mover las manos
Como quien quiere ir a mear al baño
Pero la incontinencia no era de orina
La incontinencia era de consigna
Y cuando no aguantaban más, te preguntaban si votaste
Y te recordaban que ellos eran los buenos, los otros los malos
Y yo no sabía si comer carne de chancho
O comer carne de cerdo

No hemos logrado nada, absolutamente nada
¿Cuando se les ocurrió eso de la alegre rebeldía?
Que la revolución se hace bailando, que la revolución se hace cantando
Que hay que vestirse de zombies para aterrorizar a La Moneda
Si estás alegre, no te rebelas
Si pretendes sonreir para ganar más adeptos
No eres muy distinto a Coca Cola o la tarjeta Presto
Porque yacen en las telarañas
De lo políticamente correcto
La presa preferida de los ideólogos del capitalismo
Y entonces ¿De qué mierda les sirvió leer tanto?
¿De qué sirvió recitar de memoria a los próceres
de revoluciones que usaban otros alfabetos?
Cuando logran convertir sus luchas en mandatos morales
Pronto las verán en la tele como comerciales
Y les encanta burlarse y tirar mierda al enemigo
Y cuando el enemigo responde lloran y denuncian
¡Si quieren que la cosa cambie, hay que ir a morir!
¡Si eres combatiente, recibe con temple el palo del paco!
La revolución no se hace bailando, la revolución es fuego
Y no fuego de reggaeton, es fuego en Chilevisión
Fuego en El Mercurio, fuego en la Escuela Militar
Trasladar los desmanes de la Alameda a Vitacura
Y que la prensa te trate de terrorista y de violento
Que tu familia decida no hablarte nunca más
Que tu universidad te expulse por considerarte peligroso
Que sientas el miedo de quien atraviesa el punto de no retorno
Ese que decreta ¡Victoria o muerte!
Y de verdad "Victoria o Muerte", no "Victoria o TV Cable"
No "Victoria o Facebook", no "Victoria o baile"
Ahí, amigo mío, amiga mía
Ahí yo mismo tomaré una máquina de coser
Y en sus ropas coseré la palabra "revolucionario"
Porque para ser revolucionario, hay que ser un asceta
Un monje sin religión pero con espíritu estoico
¿Y me preguntas ironicamente que si Camila Vallejo por ser comunista
debiera vivir debajo del puente?
¡Sï! ¡Debiera vivir debajo del puente y sin agua potable!
Hay que renunciar a las comodidades para combatir
Porque es el sistema que puso el yugo sobre tí
Es el que disfraza ese yugo de comodidad
Y si vamos a radicalizarnos
Póngase el disco Tarkus de Emerson, Lake and Palmer
Usted no necesita música que lo distienda o lo relaje
Usted necesita una música extrema
que sea como bomba de racimo en su cabeza
Y no seguir idolatrando a blinblineros asociados al narco
Y no comprarle lo popular a Noesnalaferia
ni a tanto cantautor fascista disfrazado de lana
(engañándose hasta a sí mismo)
Y no creer en falsas gratuidades
En falsas representatividades
En falsas banderas
Porque, por ejemplo
hay que conocer el peso de la hoz y el martillo
Para cargarlos con dignidad en una bandera

No hemos logrado nada, amigas y amigos
Estamos igual que en Mayo de 1976
El mismo monstruo que vino a instalarse
Hoy te vende tu revolución media disfrazada
Tus consignas son cobre que te venden hecho cables
Tus consignas son litio que te venden hecho baterías
Y tú les sigues regalando el patrimonio de la resistencia
Con tus poses sin sustancia y tus homenajes y repudios
Y sí, tienes razón, yo no soy un guerrillero
Soy alguien que escribe y que así no cambia el mundo
Tengo menos incidencia que una patada a un barco
Y soy también un cobarde empedernido
Me gusta tomar Coca Cola, a veces voy al McDonalds
Y te he visto ahí, con bajón, pidiendo cuarto de libra
Sí, soy un cobarde
Sé ante la mole que debo enfrentarme
Y siento el deber de hacerlo, y no me atrevo
Y dirás que sólo hablo pero que acciones no despliego
Y si, me dedico a promover una mirada amarga de lo que ocurre
No pesimista ni amargada, sino que amarga
Porque no podemos encontrarle dulce al vinagre
Ni podemos encontrarle flor al petróleo
Y prefiero ser cobarde reconocido, incómodo y culposo
Que creerme justiciero sin culpa, cómodo y soberbio
Porque al menos mi incomodidad me moverá a algo
Y ese algo será parte de un futuro de valentía
Un futuro ojalá cercano
Pero usted, con su conformismo inconformista
Se quedará allí, para siempre
En la actitud correcta
En el partido correcto
Con las palabras correctas
Con los libros correctos
Con la estrategia correcta
Con las alianzas correctas
Inamovible, en la virtud revolucionaria
De quien dice cambiarlo todo cuando no está cambiando nada

martes, 15 de marzo de 2016

A Lucía Hiriart

A LUCIA HIRIART

Antonio Baeza, E. B. (2016)


Señora Lucía, yo nací en el 88', en Pitrufquén
Nací una semana después del plebiscito
Mi mamá cuenta que los militares la sacaron de la fila
La dejaron que pasara altiro a votar
Los pelados con tremendas metralletas en mano
Y no me refiero al pene, señora, porque la gente se ríe
cuando digo que tenían tremendas metralletas en mano
Me refiero literalmente a metralletas, armas de fuego
que matan gente, que no disparan semen
Dejemos la metáfora para unos versos después
Dejémoslo en veremos, porque la metáfora es caprichosa
Si quiere venir viene, si no, no nos queda más
que preparar este pastel con lo crudo de lo literal

Bueno, mi mamá pasó a votar ese 5 de octubre
Día miércoles, si no me equivoco
Me cuenta que votó que sí, aunque quería votar que no
Pero venía yo en camino y eso le dio miedo
Podían haber cámaras grabando
¿Qué garantía de proceso democrático podía esperarse
De un régimen que ponía corriente en las vaginas
en los testículos, en los pezones?
Y yo mientras, pateaba y pateaba
Podría decir que le estaba animando a votar no más que NO
que el futuro iba a ser mejor
Pero, mentira, era un feto, no tenía respiración propia
Ni alimentación propia, ni nada propio
Era parte de ella y, la verdad, simplemente pateé
Y que feto ingenuo habría sido
Si realmente yo hubiera querido inducir el voto de mi madre
pensando que durante mis primeros años
Habría llegado la alegría publicitaria de los renovados
Porque, señora Lucía, esos fueron sus hijos
Escaparon, lloraron, vivieron afuera
Y no sé qué mierda aprendieron allá
Que llegaron con tantas ganas de perpetuar su linda construcción
además de beneficiarse con ella
Se fueron a Alemania Oriental y se espantaron del comunismo
Y pensaron que Allende era lo mismo
Y pensaron que así sería todo socialismo
Como si todas las cosechas de vino fueran iguales
Como si temieran instaurar una dictadura en Chile
Y hubieran decidido mejor dejar la que ya teníamos
No sé, no me lo explico muy bien

Señora Lucía, madre de todas las viejas culiás de este país
La verdadera dictadora, como muchos saben
Yo nací en Pitrufquén, como le contaba
La mal llamada "Región de la Araucanía"
Región donde todavía gana la derecha en las elecciones
Me refiero a la derecha proclamada como derecha, ojo
No a la derecha que era izquierda que ya no es tan izquierda
Que se movió a la derecha pero integrando a la izquierda
derechizando la izquierda, izquierdizando la derecha
No, me refiero a la derecha, derecha, ultraderecha
La que manda a matar a los mapuche
La que quitaba las uñas y los dedos con galleta
La que metía electrodos en el ano de compatriotas
la que acribillaba hasta desintegrar seres humanos
La que hacía arrancar de las balas a adolescentes embarazadas
La que fusilaba a los activistas de Neltume
En el puente de la entrada a Villarrica
Tiñiendo de sangre los salmones del Toltén
Esos mismos que probablemente le servían en bandeja de plata
sus amigos agricultores cuando los visitaban
los que les prestaban las camionetas para los asesinatos
La derecha pro-vida, esa misma

Sí, nací en Pitrufquén, donde hay una población
a la que le llaman "La Pinochet"
Quizá para darle las gracias por el Festival de Viña
O por la venida del Santo Padre Juan Pablo II
O por limpiar las calles de vida por las noches
Por suprimir la delincuencia de la vía pública
Y trasladar lo sangriento a lo secreto
Para que sea más macabro, cruel y despiadado
¡Que no se vea pelusón robando ni asaltando en la calle!
¡Que le aprendan a los milicos, que matan sin mostrarlo!
¡Que le aprendan a los milicos, que matan a los correctos!
Le hicieron quizás esa población a su marido
Para darle gracias quizás por la televisión
Para que la gente no ande pensando en leseras como la política
Ni ande tan ociosa como para leer o jugar
Ni se sienta tan sola como para juntarse con otras personas
"Gracias por la televisión" le dice Pitrufquén, señora Lucía
Se lo dice casi todo Chile, señora Lucía
Menos mal que cuando me cambié a vivir a Villarrica
Llegaban dos canales todos cagados, con señal de mierda
Así pude salir a bañarme al lago con amigos
Así pude salir a callejear sin parar, con amigos
Y que me perdone la gente de mi amado Pitrufquén
Pero allá llegaban los cinco canales de aquel entonces
con la señal nítida y clarita de aquellos años
Y automáticamente, la gente era más estúpida que en Villarrica
Automáticamente, la hipnosis surtía efecto en las conciencias
Y usted, señora Lucía, fue la estrella televisiva del régimen
Enseñándole a las dueñas de casa a hacer sopa de miga de pan

Señora Lucía, no tengo mayor asunto con su muerte
No sé si quiero que se muera luego o que no se muera nunca
La muerte es un tránsito, nada más
Es como si me preocupara de sus viajes a Londres
O de algún viaje a El Melocotón
Ni siquiera me preocupa si irá al Cielo o al Infierno
Bueno, si quiere ir donde su esposo, váyase al Cielo
Pinochet está en el Cielo, a la derecha de Karol Wojtyla
Y que no le extrañe, porque fue un gran cristiano
Porque combatió a los enemigos de las cúpulas clericales
Porque dio espacio a la gran Obra, el Opus Dei
Debe estar vestidito de blanco, con alas de ángel
Aparte, Satanás es demasiado astuto y bueno
Como para aceptarlo allá en el Infierno
Donde fueron enviadas las brujas y los herejes
Donde arden los suicidas
Donde los homosexuales pueden follar y besarse
Sin que nadie los moleste ni los condene
Donde se calientan el la fogata
Todos los que murieron de hipotermia en el mar
Amarrados a un riel, tratando de salir a flote
Donde las mujeres violadas y asesinadas por los soldados
Donde los estudiantes que no volvieron en el verano
Donde los mismos libros de Marx y Engels son fogata
Porque todos ellos eran impíos
Todos ellos fueron maldecidos por El Vaticano
Todos ellos ni siquiera fueron admitidos en el Cielo
Ese espacio blanco, en las nubes, dominado por hombres
Donde no existe la noche para las fiestas
Donde no existe la melancolía para el arte
Donde no existe la sed para el vino
Donde no existe el mal para que exista el bien

Váyase al Cielo si se muere, señora, al Cielo
Y disfrute mientras pueda
porque nosotros, simios en un circo de injusticia
Algún día haremos caer el Cielo
A piedrazos

viernes, 6 de noviembre de 2015

Cuento muy corto II

CUENTO MUY CORTO II

Antonio Baeza, E. B. (2015)


Estoy aburrido de Venezuela y el estricto control de mis libertades como usurero. Me voy a Corea del Norte.