viernes, 18 de marzo de 2016

Moral y Muerte

MORAL Y MUERTE

Antonio Baeza, E. B. (2016)


La moral mata. Digase esto a partir de la idea de que ella impide una deriva infructuosa en la que, sin planearlo ni lograrlo, tenemos esperanza y cierta probabilidad de encontrar "maestros", "amigos", "herramientas" o, sobre todo, "refugios". Pero, como en un cuento de horror europeo, donde el bosque es hogar de belleza pero también de peligros -se entiende en una cosmovisión que promueve la vida urbana hace siglos; capitalismo-, tales refugios, cabañas de madera que guarecen de la nieve de las inclemencias, deben ser abandonados luego de un rato. Si no, los lobos pueden localizarte. O los cazadores psicópatas. La muerte, en primer lugar. La mala locura, en segundo lugar y tal vez. Permanecer es mantenerse detectable. El criminal que es localizado por vía telefónica por los policías debe moverse para no ser arrestado. Y sí, la moral impide esta vital nomadía. La policía, de hecho, siempre usará nuestra quietud como ventaja para su búsqueda o su vigilancia. Toda policía: La uniformada y la que vive en alguna lujosa oficina dentro del despacho de nuestra mente.

Los oasis pueden convertirse, fácilmente, en oasis de horror. Según Roberto Bolaño, podrían tender hacia eso. Es lo que plantea a partir de leer la poesía francesa del siglo XIX, de un fragmento de Baudelaire. Una de las galas de tal movimiento literario consistía, precisamente, en pensar en lanzarse en la deriva que impide la moral. No sé si se lanzaron o, en realidad, lamentaron las nulas seguridades que eso ofrecía, las inexistentes promesas sólidas de encontrar algo que les agrade. Se abre una molesta conjetura: Si se busca agrado, se encuentra desagrado. Si se busca desagrado, se encuentra agrado. Si se encuentra lo que se busca, muere la poesía. Si no se encuentra ni se busca nada, logra vida eterna la hipocresía. Aunque no tengamos idea alguna de la identidad de lo que se busca, siempre se busca algo. Y no vengan con mentiras sin arte. Si van a mentir, inventen algo bueno.

Bueno, la búsqueda caótica es lo que la moral reprime. Por eso los artistas, los creadores, son perseguidos en las dictaduras y en todo régimen injusto, a pesar de que sean absolutamente inútiles con las armas, flácidos para agarrarse a combos, cobardes como gallinas ante las piedras, asegurados y hedonistas como quien busca mantenerse con vida para seguir siendo nómades en su actividad creadora. El cardenal y el dictador se unen, precisamente, en la moral, pues la búsqueda caótica es el impulso humano capital de liberación. Y si alguien le vende que logró en su ciudad o en su país tal liberación o, peor aún, "la" liberación, dele un palmetazo. Lo diré entre signos de exclamación: ¡La Liberación es Nómade! Y le puse mayúsculas para darle la mayor potencia posible. Se supone que son elementos de la escritura que tratan de simbolizar lo que uno, en la oralidad, gritaría o remarcaría. Lo diré ahora con un poco más de calma para seguir con el tema: La liberación es nómade. Si usted arma con otros una revolución en su país y vence al tirano, instalando un nuevo orden, lo felicitaré y lo admiraré. Pero usted ya no es ahí un libertador. Usted, junto con sus compañeros, lo fue. Y liberar a su pueblo no es quitarle su verdugo, es lograr que quieran derribarlo. La liberación ocurre cuando se abandona la moral, no cuando se funda una nueva. Cuando el ser humano es capaz de arrojarse a la acción sin mirar nada más que un horizonte, no importando incluso la vida, porque ella ya no es vida, sino que muerte lúcida. La liberación es abandonar, no conquistar. Es dejarlo todo por nada, renunciar a vivir para lograr vivir.

La moral es la supresión de la ética. Es un mandato que, en su existir mismo, implica suponer que sus súbditos carecen de todo criterio, bondad o, incluso, humanidad. Se trata del mandato que se exige a sí mismo cual si nada debiera darse a cambio, a reciprocidad. Sí, la palabra "reciprocidad" es necesaria en tiempos en que la expresión "a cambio" ha sido secuestrada por la boca del mercado y nos lleva a todos a concebir que todo "intercambio" es "comercio". La moral exige el cumplimiento del deber sólo por el deber, al estilo de la máxima kantiana. Exige la reacción correcta y castiga cualquier otra. Aunque el sistema de transportes de tu ciudad sea una mierda, debes pagar igual el pasaje. Será "moral" hacerlo. Será, por tanto, inmoral negarte a pagarlo. La ética liberada de la moral definirá si se paga o no el pasaje de acuerdo a su soberana consideración de la situación y, generalmente, el fenómeno ético es un encuentro, una serie o árbol de gestos que se responden unos a otros a partir de la valoración que ofrecen cada uno de ellos. No seria descabellado poner sobre la mesa una frase tan atrevida como la siguiente: Sólo sin moral hay justicia.

miércoles, 16 de marzo de 2016

No hemos logrado nada

NO HEMOS LOGRADO NADA

Antonio Baeza, E. B. (2016)


Sea esta una epístola a mi generación
La que se tomó universidades y colegios
El mismo año en que murió Camiroaga
Un año antes del malinterpretado fin del mundo maya

Leyendo con cierto asco una página de mierda
"Noesnalaferia" se llama, ventanilla de la Jota
Un artículo homenajeando a un reggeatonero
y que trataré de citar aquí, ahora
dentro de este poema, sin perder ritmo ni alma
Un párrafo reza lo siguiente, dos puntos
"Los cimientos institucionales de la nación
se remecían entre gorros, chalecas
tomas universitarias, tragos, fiestas
y su ineludible baile"
Cierro comillas, miro el techo
Respiro, pienso, respiro
¿Qué mierda acabo de leer?
¿Le habrá hecho siquiera cosquillas al poder
todo lo que ocurrió el 2011?
¿Acaso poner en la discusión general un tema
es un acto revolucionario?
¿Qué cimientos de la institución se remecieron?
¿Estuvo en peligro el Código Civil?
¿Estuvo en algún peligro la Constitución
como si el movimiento hippie
de marcar los votos con una A y una C
hubiese sido una tremenda amenaza?
¿Temblaron acaso los poderes del Estado?
¿Temblaron acaso las Fuerzas Armadas?
Carabineros de Chile creció gracias a las marchas
No se derogaron leyes injustas, se aprobaron más
¿Estuvo en peligro el orden republicano?
¿Estuvo en peligro algún mínimo ácaro
del mínimo tejido
del mínimo calzoncillo
del diputado más modesto de la derecha?
Claro, ahora dirán que "los saqué de contexto"
¡A la mierda con esa mentira del "contexto"!
Con el contexto se oprime, con el contexto se escapa
Con el contexto puedo decir para después desdecir
El contexto deshumaniza la palabra
Y si quiero pretender ser una vía escrita
que represente al pueblo y se dirija hacia una revolución
Lo primero es convertirse en sacerdote de la palabra
en un fraile con votos de pobreza ante los pretextos
Sí, contexto es pretexto, es resguardar el texto
Es renunciar al riesgo de muerte por escribir
Es negarle cruelmente su identidad a cada palabra
A cada frase que, a la vez, es un libro
Es saber que cada letra es capaz de responder por sí misma
Y no apelar a padrinos difusos
Como el cardenal que somete a los indios
con el temor de Dios

No hemos logrado nada, sépanlo
Absolutamente nada se ha ganado
No sé como sus conciencias duermen tranquilas
viendo cómo gran parte de la población chilena
Cree en ustedes como seres distintos, incorruptibles
Cuando en las universidades ustedes oprimen
Cuando los colectivos universitarios mueven plata
Mueven influencias, mueven el culo con el reggaeton
Se llenan la boca con el feminismo escuchando Calle 13
Y usan la pachanga y reggaeton como aparatos
Como instrumentos proselitistas casi hitlerianos
Y no se diferencian en nada de Hitler ni Pinochet
Ni de Lagos, ni de Frei ni de Freezer ni de Cell
Porque cuando yo me acerqué a algunos de ustedes y creí
Porque cuando ganamos el centro de estudiantes
como quien gana un campeonato, por la chucha
Me dejaron a cargo de la difusión cultural
Y yo, estúpido ingenuo, pensaba que era para la facultad
Y era en realidad para el maldito y podrido colectivo
Y armamos una tocata, y vinieron unos cabros de Valpo
Trayendo la batería a la rastra para hacer un poco de rock
Y ustedes los bajaron, los mandaron a la mierda
Que la gente se esta yendo, que la gente quiere reggaeton
¿Dónde conchadesumadre se les cayó la revolución de la boca?
Tenían una planilla de Excel con todos los estudiantes
De verde los ganados, de rojo los contrarios
Verde claro los que había que ir a mover
Y así las compañeras populares que te hablaban el primer año
Que después jamás te dirigieron la palabra
Un día escarbaban en sus recuerdos
que cómo se llamaba este weón
Y te saludaban con un cálido y falso abrazo
Y te preguntaban un rato de tu vida, sin dejar de mover las manos
Como quien quiere ir a mear al baño
Pero la incontinencia no era de orina
La incontinencia era de consigna
Y cuando no aguantaban más, te preguntaban si votaste
Y te recordaban que ellos eran los buenos, los otros los malos
Y yo no sabía si comer carne de chancho
O comer carne de cerdo

No hemos logrado nada, absolutamente nada
¿Cuando se les ocurrió eso de la alegre rebeldía?
Que la revolución se hace bailando, que la revolución se hace cantando
Que hay que vestirse de zombies para aterrorizar a La Moneda
Si estás alegre, no te rebelas
Si pretendes sonreir para ganar más adeptos
No eres muy distinto a Coca Cola o la tarjeta Presto
Porque yacen en las telarañas
De lo políticamente correcto
La presa preferida de los ideólogos del capitalismo
Y entonces ¿De qué mierda les sirvió leer tanto?
¿De qué sirvió recitar de memoria a los próceres
de revoluciones que usaban otros alfabetos?
Cuando logran convertir sus luchas en mandatos morales
Pronto las verán en la tele como comerciales
Y les encanta burlarse y tirar mierda al enemigo
Y cuando el enemigo responde lloran y denuncian
¡Si quieren que la cosa cambie, hay que ir a morir!
¡Si eres combatiente, recibe con temple el palo del paco!
La revolución no se hace bailando, la revolución es fuego
Y no fuego de reggaeton, es fuego en Chilevisión
Fuego en El Mercurio, fuego en la Escuela Militar
Trasladar los desmanes de la Alameda a Vitacura
Y que la prensa te trate de terrorista y de violento
Que tu familia decida no hablarte nunca más
Que tu universidad te expulse por considerarte peligroso
Que sientas el miedo de quien atraviesa el punto de no retorno
Ese que decreta ¡Victoria o muerte!
Y de verdad "Victoria o Muerte", no "Victoria o TV Cable"
No "Victoria o Facebook", no "Victoria o baile"
Ahí, amigo mío, amiga mía
Ahí yo mismo tomaré una máquina de coser
Y en sus ropas coseré la palabra "revolucionario"
Porque para ser revolucionario, hay que ser un asceta
Un monje sin religión pero con espíritu estoico
¿Y me preguntas ironicamente que si Camila Vallejo por ser comunista
debiera vivir debajo del puente?
¡Sï! ¡Debiera vivir debajo del puente y sin agua potable!
Hay que renunciar a las comodidades para combatir
Porque es el sistema que puso el yugo sobre tí
Es el que disfraza ese yugo de comodidad
Y si vamos a radicalizarnos
Póngase el disco Tarkus de Emerson, Lake and Palmer
Usted no necesita música que lo distienda o lo relaje
Usted necesita una música extrema
que sea como bomba de racimo en su cabeza
Y no seguir idolatrando a blinblineros asociados al narco
Y no comprarle lo popular a Noesnalaferia
ni a tanto cantautor fascista disfrazado de lana
(engañándose hasta a sí mismo)
Y no creer en falsas gratuidades
En falsas representatividades
En falsas banderas
Porque, por ejemplo
hay que conocer el peso de la hoz y el martillo
Para cargarlos con dignidad en una bandera

No hemos logrado nada, amigas y amigos
Estamos igual que en Mayo de 1976
El mismo monstruo que vino a instalarse
Hoy te vende tu revolución media disfrazada
Tus consignas son cobre que te venden hecho cables
Tus consignas son litio que te venden hecho baterías
Y tú les sigues regalando el patrimonio de la resistencia
Con tus poses sin sustancia y tus homenajes y repudios
Y sí, tienes razón, yo no soy un guerrillero
Soy alguien que escribe y que así no cambia el mundo
Tengo menos incidencia que una patada a un barco
Y soy también un cobarde empedernido
Me gusta tomar Coca Cola, a veces voy al McDonalds
Y te he visto ahí, con bajón, pidiendo cuarto de libra
Sí, soy un cobarde
Sé ante la mole que debo enfrentarme
Y siento el deber de hacerlo, y no me atrevo
Y dirás que sólo hablo pero que acciones no despliego
Y si, me dedico a promover una mirada amarga de lo que ocurre
No pesimista ni amargada, sino que amarga
Porque no podemos encontrarle dulce al vinagre
Ni podemos encontrarle flor al petróleo
Y prefiero ser cobarde reconocido, incómodo y culposo
Que creerme justiciero sin culpa, cómodo y soberbio
Porque al menos mi incomodidad me moverá a algo
Y ese algo será parte de un futuro de valentía
Un futuro ojalá cercano
Pero usted, con su conformismo inconformista
Se quedará allí, para siempre
En la actitud correcta
En el partido correcto
Con las palabras correctas
Con los libros correctos
Con la estrategia correcta
Con las alianzas correctas
Inamovible, en la virtud revolucionaria
De quien dice cambiarlo todo cuando no está cambiando nada

martes, 15 de marzo de 2016

A Lucía Hiriart

A LUCIA HIRIART

Antonio Baeza, E. B. (2016)


Señora Lucía, yo nací en el 88', en Pitrufquén
Nací una semana después del plebiscito
Mi mamá cuenta que los militares la sacaron de la fila
La dejaron que pasara altiro a votar
Los pelados con tremendas metralletas en mano
Y no me refiero al pene, señora, porque la gente se ríe
cuando digo que tenían tremendas metralletas en mano
Me refiero literalmente a metralletas, armas de fuego
que matan gente, que no disparan semen
Dejemos la metáfora para unos versos después
Dejémoslo en veremos, porque la metáfora es caprichosa
Si quiere venir viene, si no, no nos queda más
que preparar este pastel con lo crudo de lo literal

Bueno, mi mamá pasó a votar ese 5 de octubre
Día miércoles, si no me equivoco
Me cuenta que votó que sí, aunque quería votar que no
Pero venía yo en camino y eso le dio miedo
Podían haber cámaras grabando
¿Qué garantía de proceso democrático podía esperarse
De un régimen que ponía corriente en las vaginas
en los testículos, en los pezones?
Y yo mientras, pateaba y pateaba
Podría decir que le estaba animando a votar no más que NO
que el futuro iba a ser mejor
Pero, mentira, era un feto, no tenía respiración propia
Ni alimentación propia, ni nada propio
Era parte de ella y, la verdad, simplemente pateé
Y que feto ingenuo habría sido
Si realmente yo hubiera querido inducir el voto de mi madre
pensando que durante mis primeros años
Habría llegado la alegría publicitaria de los renovados
Porque, señora Lucía, esos fueron sus hijos
Escaparon, lloraron, vivieron afuera
Y no sé qué mierda aprendieron allá
Que llegaron con tantas ganas de perpetuar su linda construcción
además de beneficiarse con ella
Se fueron a Alemania Oriental y se espantaron del comunismo
Y pensaron que Allende era lo mismo
Y pensaron que así sería todo socialismo
Como si todas las cosechas de vino fueran iguales
Como si temieran instaurar una dictadura en Chile
Y hubieran decidido mejor dejar la que ya teníamos
No sé, no me lo explico muy bien

Señora Lucía, madre de todas las viejas culiás de este país
La verdadera dictadora, como muchos saben
Yo nací en Pitrufquén, como le contaba
La mal llamada "Región de la Araucanía"
Región donde todavía gana la derecha en las elecciones
Me refiero a la derecha proclamada como derecha, ojo
No a la derecha que era izquierda que ya no es tan izquierda
Que se movió a la derecha pero integrando a la izquierda
derechizando la izquierda, izquierdizando la derecha
No, me refiero a la derecha, derecha, ultraderecha
La que manda a matar a los mapuche
La que quitaba las uñas y los dedos con galleta
La que metía electrodos en el ano de compatriotas
la que acribillaba hasta desintegrar seres humanos
La que hacía arrancar de las balas a adolescentes embarazadas
La que fusilaba a los activistas de Neltume
En el puente de la entrada a Villarrica
Tiñiendo de sangre los salmones del Toltén
Esos mismos que probablemente le servían en bandeja de plata
sus amigos agricultores cuando los visitaban
los que les prestaban las camionetas para los asesinatos
La derecha pro-vida, esa misma

Sí, nací en Pitrufquén, donde hay una población
a la que le llaman "La Pinochet"
Quizá para darle las gracias por el Festival de Viña
O por la venida del Santo Padre Juan Pablo II
O por limpiar las calles de vida por las noches
Por suprimir la delincuencia de la vía pública
Y trasladar lo sangriento a lo secreto
Para que sea más macabro, cruel y despiadado
¡Que no se vea pelusón robando ni asaltando en la calle!
¡Que le aprendan a los milicos, que matan sin mostrarlo!
¡Que le aprendan a los milicos, que matan a los correctos!
Le hicieron quizás esa población a su marido
Para darle gracias quizás por la televisión
Para que la gente no ande pensando en leseras como la política
Ni ande tan ociosa como para leer o jugar
Ni se sienta tan sola como para juntarse con otras personas
"Gracias por la televisión" le dice Pitrufquén, señora Lucía
Se lo dice casi todo Chile, señora Lucía
Menos mal que cuando me cambié a vivir a Villarrica
Llegaban dos canales todos cagados, con señal de mierda
Así pude salir a bañarme al lago con amigos
Así pude salir a callejear sin parar, con amigos
Y que me perdone la gente de mi amado Pitrufquén
Pero allá llegaban los cinco canales de aquel entonces
con la señal nítida y clarita de aquellos años
Y automáticamente, la gente era más estúpida que en Villarrica
Automáticamente, la hipnosis surtía efecto en las conciencias
Y usted, señora Lucía, fue la estrella televisiva del régimen
Enseñándole a las dueñas de casa a hacer sopa de miga de pan

Señora Lucía, no tengo mayor asunto con su muerte
No sé si quiero que se muera luego o que no se muera nunca
La muerte es un tránsito, nada más
Es como si me preocupara de sus viajes a Londres
O de algún viaje a El Melocotón
Ni siquiera me preocupa si irá al Cielo o al Infierno
Bueno, si quiere ir donde su esposo, váyase al Cielo
Pinochet está en el Cielo, a la derecha de Karol Wojtyla
Y que no le extrañe, porque fue un gran cristiano
Porque combatió a los enemigos de las cúpulas clericales
Porque dio espacio a la gran Obra, el Opus Dei
Debe estar vestidito de blanco, con alas de ángel
Aparte, Satanás es demasiado astuto y bueno
Como para aceptarlo allá en el Infierno
Donde fueron enviadas las brujas y los herejes
Donde arden los suicidas
Donde los homosexuales pueden follar y besarse
Sin que nadie los moleste ni los condene
Donde se calientan el la fogata
Todos los que murieron de hipotermia en el mar
Amarrados a un riel, tratando de salir a flote
Donde las mujeres violadas y asesinadas por los soldados
Donde los estudiantes que no volvieron en el verano
Donde los mismos libros de Marx y Engels son fogata
Porque todos ellos eran impíos
Todos ellos fueron maldecidos por El Vaticano
Todos ellos ni siquiera fueron admitidos en el Cielo
Ese espacio blanco, en las nubes, dominado por hombres
Donde no existe la noche para las fiestas
Donde no existe la melancolía para el arte
Donde no existe la sed para el vino
Donde no existe el mal para que exista el bien

Váyase al Cielo si se muere, señora, al Cielo
Y disfrute mientras pueda
porque nosotros, simios en un circo de injusticia
Algún día haremos caer el Cielo
A piedrazos

viernes, 6 de noviembre de 2015

Cuento muy corto II

CUENTO MUY CORTO II

Antonio Baeza, E. B. (2015)


Estoy aburrido de Venezuela y el estricto control de mis libertades como usurero. Me voy a Corea del Norte.

martes, 18 de agosto de 2015

Regalo para escritores

REGALO PARA ESCRITORES

Antonio Baeza, E. B., 2015


Para todo aquel que escribe por necesidad vital, por misericordia con las manos y con la mente. Para todos quienes la letra encarna su vivir, su sentir, su idea, su angustia, su descubrimiento. Para quien no encuentra sus libros en vitrinas ni ferias, pero sueña con eso.

Para quienes en su cuaderno tímido se bañan en el sueño del Nobel o el Cervantes. Para los que escriben por oscuridad, despecho o extremo amor al goce. Para los que se inspiran en su mascota, su madre o su techo.

Para los basureados por las editoriales y los que mueven el mundillo letrado. Para los que sangran con su lápiz y lloran con su prosa. Para los que sí ven el caballo corriendo en el tomate. Para los que no se arrugan en escribir "pene" ni "conchetumadre".

Para todos los que encontraron su vía y su refugio en la redacción de belleza: Sé que apreciarán este humilde regalo construido con letras.



martes, 17 de febrero de 2015

Técnica y Tecnología

TÉCNICA Y TECNOLOGÍA

Extracto del libro La Apropiación del Intelecto (2015) de Antonio Baeza, E. B.


En contraposición a la técnica, sangre de lo industrial, hemos de mudar nuestra esperanza a la tecnología. La diferencia radica en la relación entre "persona" y "herramienta". La técnica implica la dictadura de la herramienta, que invade a la persona llevándole a convertirse en instrumento -a la usanza del cristianismo, recordémoslo- que es instrumento de otros, con la asunción de un falso criterio e intelecto que es considerado como "buen pensar". La tecnología, en cambio, tiene que ver con la producción humana de herramientas en cuanto herramientas. Se trata de la creación y puesta a disposición de otros de determinado objeto u operación que es útil para los propósitos, pero que permite un uso con apropiación por parte de las personas, entregando alternativas para el uso libre del criterio en su aplicación en una u otra tarea. En las escuelas, por ejemplo, vemos como los cuadernos empiezan el año dedicados a la técnica y luego, con los dibujos, los garabatos o los bocetos de ideas, pasan a operar como tecnología. Un computador puede pasar por algo similar. En general, los objetos pueden tomar carácter técnico o tecnológico de acuerdo a los principios, medios y fines que atraviesen su uso.

Ni siquiera es necesaria la técnica para producir tecnología, como muchos pudieran pensar rápidamente. No debe confundirse, de hecho, la técnica con el trabajo colectivo, dado que éste no ha de darse sólo de un modo alienado y bajo la herramienta dictadora. El trabajo, dentro de lo cual está el estudio, es transformación de la naturaleza -en cuanto lo dado- en colectivo y, en ese sentido, es un acuerdo. En una sociedad liberada, tales acuerdos mediante los cuales se producen los medios que necesitamos para subsistir y crear debieran darse entre intelectos apropiados que no sean herramienta de nadie, sino que artesanos que usan herramientas y, ante todo, deciden con propiedad el modo de usarlas. Al final, la técnica y la tecnología, así como la industria y el taller, se diferencian en un aspecto capital: La democratización de la decisión acerca de los modos.

Lo anterior abre el camino de ideas respecto a cómo favorecer, colectivamente, que los intelectos, en su formación, vayan ejerciendo su apropiación. Es de especial interés lo que ocurre en los lugares tradicionalmente considerados "educativos", como las escuelas o los colosos académicos, en cuanto se trata de posibles templos de emancipación intelectual que desaprovechan flagrantemente su potencial entregándose a la técnica y llevando a que quienes allí participan se subordinen al espacio, en vez de dar rienda suelta a las transformaciones que allí podrían realizar, conquistar el espacio para el uso creativo y apropiado de tecnologías -donde un hito sublime será la creación de nuevas tecnologías sin uso de la técnica- y, ante todo, propiciar un lugar de bienestar, buen trato y liberación, dejando fuera la opresión.


viernes, 13 de febrero de 2015

La Academia como Industria, un extracto

LA ACADEMIA COMO INDUSTRIA

Extracto del libro La Apropiación del Intelecto (2015) de Antonio Baeza, E. B. 


Se trata, probablemente, de la manifestación más explícita del acaparamiento de la licencia para ejercer el intelecto, dado que allí, en la Academia, convergen tanto los investigadores e intelectuales -propiamente llamados "académicos"- que cuentan con una certificación valorada oficialmente como, sobre todo, los modos en que se investiga y se llega a determinadas conclusiones. Es un lugar que se declara 'residencia' del saber, alegando y haciendo privada la legitimidad que el espacio dentro de sus propias paredes -materiales y simbólicas- tiene y "debe tener" respecto a la acción misma de plantear explicaciones, conclusiones y modos de actuar. Se ha llegado a considerar, incluso, en el silencio ruidoso de lo tácito, que un planteamiento respecto a determinado tema sòlo tendrà validez en cuanto se acerque a los modos de la Academia y sea aceptado por ella. Y ser "aceptado por la Academia" no es sino ser aceptado por una red de personas -y no tanto una red de prácticas, como en el caso del Estado- quienes, habiendo pasado el proceso de postulaciòn a la aceptación anteriormente -generalmente, dedicados a agradar al académico que les dará la entrada a tal espacio, servilmente, pasando las penas del infierno si fuese necesario-, adoptan luego el papel de jueces reguladores del acceso a lo que opera, prácticamente, como un club secreto o una logia. No es extraño que la masonería maneje importantes nichos académicos como, por ejemplo, la Universidad de Chile, ya sea porque los modos de la Academia se acoplen muy bien a los suyos o, incluso, porque la masonería misma haya contribuido a formar Academia durante varios siglos.


Es muy común escuchar que "la Academia produce conocimiento". Se asume, de manera inmediata, su carácter de industria, aunque el producto ha de discutirse, pues no podemos estar seguros de que, en primer lugar, sea "conocimiento" lo que se produce y, en segundo lugar, que el "conocimiento" pueda ser "producido". La imagen de la 'fuente del conocimiento', descrita al inicio del libro, es una ilusiòn clave en la des-apropiación, promotora de la idea de que el "conocimiento" -que se distingue de "conocer" al ser expresado como objeto y no como acción- puede hallarse 'situado'. De hecho, lo que la Academia llama "conocimiento" es, precisamente, un conjunto de objetos que sì son producidos a escala industrial y con obtusos "controles de calidad". Esos objetos son los estudios, sean artìculos, papers, ponencias o libros que cobran existencia a partir de la utilidad que el conglomerado institucional -Estado, mercado y otros- puede evaluar y obtener de ellos. Lo que se financiará y/o patrocinará -porque no se necesita sólo fondos de dinero, sino que la aprobación de las personas de la Academia- para poder ser estudiado no nace, necesariamente, de la curiosidad pura de quien investiga; de hecho, es aquella curiosidad la que se ve obligada a acoplarse a las opciones disponibles a ser financiadas y/o patrocinadas. La Academia produce estudios, pero a encargo del conglomerado institucional. Por eso es tan comùn ver grandiosas facultades de economía, de ingeniería y de derecho, así como lujosas y taquilleras consultoras privadas dedicadas a tales temas. Les siguen salud -un lucrativo negocio- y el sector silvoagropecuario, con educaciòn algo màs abajo. Las inversiones en filosofìa, humanidades o arte, bajísimas aunque existentes, parecieran ser el pretexto que permite negar, infructuosamente, tal encargo.

No resulta tan sorprendente afirmar que la Academia es una industria altamente jerarquizada, incluso llegando a volver cotidiano el uso de los grados académicos cual títulos de nobleza. Lo especialmente crítico es el modo de valoración y distinción que este sistema propone a las sociedades, pues promueve un hábito sostenido de asignar valores asimétricos a las personas de acuerdo a su certificación educacional. Su acaparamiento de la licencia para ejercer el intelecto, con la consecuente des-apropiación en la población, ha llegado a tal nivel de penetración y violación del sentido común que se ha vuelto tradicional que las mismas personas fuera de la Academia, en el vivir diario, miran bien al "profesional" y mucho mejor al "magìster" o al "doctor", mientras ya desprecian un poco al "técnico", más al que "llegó sólo" a terminar la educación secundaria y, finalmente, sienten lástima por quien "no terminó el colegio", erigido como "deber básico" de un ser "civilizado". Muchos suelen, además, ubicar su caso personal en esta escala y asignarse valor de acuerdo a ello. Se trata de un auténtico "fascismo academicista", usado muchas veces para ofender a otros humanos o grupos. Es un conjunto de ladrillos disponibles para armar una pared de prejuicios que, al provenir de la nodriza Academia, se vuelven incuestionables. 

El carácter de industria de la Academia es tan categórico que, incluso, se llega a validar y justificar acciones y modos que corrompen el “amor al saber” declarado. Escritores fantasmas que, inexplicablemente, publican 100 artículos científicos en un año -frecuentemente relacionados con laboratorios farmacéuticos u otras áreas de extremo poder económico- o oscuras mafias y rencillas que suelen darse dentro de las facultades de universidades públicas. Una constante guerra por la notoriedad y un apego soberbio a las propias ideas como defensa ansiosa de un ego enaltecido por la posición alcanzada dentro de la vorágine jerarquizada. Lo curioso es que, sobre todo desde los espacios académicos dedicados a las humanidades y las “ciencias sociales”, se despachan altas críticas a la nube de aspectos que describen y rigen lo empresarial y corporativo. 

 Más allá de lo que se corrompe, es preciso abordar aquello que sí es reconocido y jamás cuestionado. No es del interés de este libro proponer una “reparación” de la Academia, dado que los aspectos críticos no corresponden a lo que se ha “desviado” del “espíritu académico” -más allá de que sí es necesario mencionarlo como fenómeno propio de lo industrial- sino que a los principios, fundamentos y prácticas capitales. La Academia, en sí misma, nace a partir de la distinción, selección, separación y asunción de una elite intelectual. En lo respectivo a la apropiación del intelecto, es la entidad que la combate de manera más directa y explícita, aunque sin la minuciosidad de la Escuela ni el peso del Estado. El distintivo de opresión de la Academia es, en particular, la pretensión de verdad. Por ello, lo que nos oprime no son sus heridas, sino que su sangre misma. La técnica tiene también un papel central aquí, aunque la instrumentalización es de carácter más cíclico que en el Estado, donde se da de manera vertical. En la Academia, la persona se vuelve herramienta de nadie en particular, asumiendo ello, más bien, como requisito para ser considerado parte y miembro digno. Sí, hay encargo del conglomerado industrial, pero el académico no se vuelve herramienta directa de quien contrata los servicios académicos. Su método responde a la necesidad de ser validado en el espacio interno de la Academia. Si extrapolamos esto a una red, observaremos una trama de validaciones y desprecios cuya ley de referencia es la técnica y que responden a una espiral donde la Academia se esfuerza por convencerse a sí misma sobre sí misma por medio de la uniformidad de métodos y la valoración asimétrica entre distintas certificaciones. Es una burbuja que, sin embargo, contagia a las sociedades su amor por la consideración desigual de las personas y las ideas.